martes, 24 de abril de 2012

Solidaridad o fractura en la Unión Europea


Foto: FINN FRANDSEN (Politiken)
Ayer, José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, y Helle Thorning-Schmidt, Primera Ministra danesa, dieron una conferencia en la Universidad de Copenhague. Dado el carácter libre y gratuito de la entrada, decidí acudir a escuchar lo que ambos líderes tenían que decir. La decepción no fue mayúscula, dadas mis bajas expectativas de partida. Repitiendo discursos manidos, los dos políticos cantaron una oda a la austeridad y a las duras condiciones impuestas por la Unión a los países del sur de Europa.

El primero en hablar fue Barroso. Como no podía ser menos, su discurso fue el de un europeísta convencido. El presidente de la Comisión no tardó en sacar a relucir las infinitas guerras acaecidas en Europa para justificar la irreversibilidad del proceso de integración continental. Llamó, entonces, al carácter político de la Unión Europea, frente a aquellos que la identifican como una mera alianza de intereses económicos. El camino a seguir, según Barroso, es la consolidación de la integración política europea.  Dicho de otro modo, construir los Estados Unidos de Europa.

Precisamente, esta fue la idea que rechazó Thorning-Schmidt. Dinamarca, un país tradicionalmente euroescéptico, no está por la labor de ceder su soberanía a unas instituciones comunitarias que podrían romper el equilibrio de su eficiente modelo socio-económico. No obstante, la Jefa del Ejecutivo danés mostró su tajante oposición a la desmembración de la Unión. Una vía intermedia, una Unión Europea que ni avance ni retroceda y que se marque como objetivo principal la recuperación económica y salida de la crisis.

La gestión que Europa está haciendo de la crisis fue objeto de controversia en la reunión. Tanto Barroso como Thorning-Schmidt alabaron la consolidación fiscal y la sumisión de Gobiernos y ciudadanos a los intereses de los especuladores. Barroso, en un alarde de ingenuidad, aseveró que esta Europa tiene como valor principal la solidaridad. El murmullo entre el público, plagado de estudiantes Erasmus, no se hizo esperar. Para rematar, la socialdemócrata Thorning-Schmidt alabó sin complejos los duros recortes sociales en el sur de Europa. Puso, además, el rescate a Grecia como ejemplo de solidaridad continental. Fue la gota que colmó el vaso. La centroizquierdista Primera Ministra de un país con un inmenso Estado del Bienestar, adulando el desmantelamiento de los servicios sociales de sus socios. Muestra, como mi compañero Hugo Cuello (@cdhugo) hizo notar, de la reorientación de las alianzas dentro de la Unión: no existe un eje ideológico izquierda-derecha que vertebre a los Estados miembros. Más bien, la contraposición se materializa en una fractura Norte-Sur. Ello explica que la socialdemocracia danesa no tenga problemas en justificar y alentar los ajustes de Rajoy, por ejemplo, aun cuando la socialdemocracia española se canse de difamarlos.

Andonis, joven griego, realizando su pregunta
Sin duda, el mejor momento de la conferencia llegó de la mano de un joven griego situado entre el público. Andonis, estudiante de Antropología de la Universidad de Copenhague, puso en un aprieto a los líderes europeos con una incómoda pregunta. Como no podía ser de otra manera, la cuestión versó acerca de la crisis griega y el estrangulamiento financiero que las políticas de Frankfurt y Bruselas están provocando en el Estado y sociedad helenos. Thorning-Schmidt realizó un contorsionismo ideológico asombroso para seguir justificando su apoyo incondicional a la troika.

Triste. Los políticos de la Unión Europea siguen sin darse cuenta del suicidio económico del continente. Sumidos en un círculo vicioso de recortes y recesión, los Estados más débiles sufrirán lo indecible para salir de la crisis económica. En vez de asumir lo insostenible de los planes de austeridad en países como Grecia o España, los líderes del Norte siguen imponiendo medidas draconianas a sus vecinos meridionales. Cueste lo que cueste. Alemania, empeñada en dar lecciones a los indisciplinados mediterráneos, continúa negándose en rotundo a emitir eurobonos, la que sin duda sería la solución a la crisis de la deuda. Sin embargo, parece que la solidaridad no entra en la agenda de Merkel. Esa bonita palabra tan utilizada por las bocas menos apropiadas. Suena bien. Solidaridad. Ahora sólo falta llevarla a la práctica




La pregunta del estudiante griego a Thorning-Schmidt (subtítulos en inglés) y el posterior acto de protesta del colectivo Crisis Mirror:







lunes, 16 de abril de 2012

La joya de Dinamarca


Cuando los tiempos de crisis arrecian, el ser humano siempre tiende a buscar modelos de gestión alternativos que puedan poner fin a los problemas. En el mundo actual, uno de los modelos más envidiados es el escandinavo. Sociedades modernas e igualitarias, alto nivel de bienestar y gran concienciación respecto al medio ambiente, son algunos de los rasgos que definen a esta región, única en el planeta. Formada por Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia, Escandinavia se erige en el último bastión del Estado del Bienestar. En un mundo occidental cada vez más aquejado por la austeridad fiscal y los recortes en el sector público, los países nórdicos parecen quedarse solos en la garantía total del bienestar colectivo a sus ciudadanos. De los cinco países que forman la región, destaca uno en concreto: Dinamarca.

Los daneses, el pueblo más feliz del mundo (ONU)


Dinamarca es un pequeño país del norte de Europa de apenas cinco millones de habitantes. Tiene la presión fiscal más alta de la Unión Europea, pero sus ciudadanos –según diferentes estudios- son los más felices del mundo. Conjuga, además, un sistema político muy participativo y plural con una monarquía hereditaria que es la más antigua del mundo. Actualmente, Dinamarca goza de importante peso en las organizaciones internacionales, al ostentar la presidencia rotatoria de la Unión Europea y tener a un ex Primer Ministro comandando la OTAN. Además, gracias a su frontera terrestre con Alemania y a su atractivo arquetipo socio-económico, el país de Hans Christian Andersen ha sido un importante polo receptor de migración en las últimas décadas.


Hace pocos días, la ONU publicaba su Informe sobre la Felicidad Mundial. Un año más, Dinamarca sigue a la cabeza, justo por delante de Suecia y Finlandia. A priori, podría parecer complicado de entender: un país caro, frío, oscuro, sin paisajes impresionantes ni gastronomía que deleite al paladar. No obstante, los daneses saben apreciar su alta calidad de vida, las cómodas prestaciones otorgadas por el Estado, el igualitarismo social o la escasa contaminación de sus ciudades.


Si por algo es conocida Dinamarca, es por su amplio Estado del Bienestar, soportado por altas cargas impositivas a las rentas del trabajo. Hasta el 60% del salario de muchos trabajadores daneses es retenido por las arcas públicas. Esta astronómica cifra, sólo comparable a sus vecinos escandinavos y sin parangón en el resto del mundo occidental, permite sufragar una extensísima cobertura social que va mucho más allá del subsidio de desempleo o la sanidad y educación públicas. En Dinamarca, las parejas jóvenes no tienen miedo a tener hijos porque la baja maternal se alarga durante nueve meses y la paternal hasta las 14 semanas. Además, el Estado otorga una renta mensual de 150 euros por hijo hasta que cumpla los 18 años. En ese momento, el joven pasa a cobrar de la Administración una cuantía algo más elevada. Y, si decide estudiar en la universidad, tendrá derecho al conocido como Apoyo Educacional (Statens Uddannelsesstøtte): alrededor de 650 euros mensuales percibidos durante un máximo de seis años por todo universitario danés que lo solicite. Y, por si fuera poco, todo el sistema educativo público danés, desde la guardería hasta el postgrado, es gratuito. Y no sólo para los daneses, también para el resto de ciudadanos de la Unión Europea.


 "Black Diamond", biblioteca pública situada en el centro de Copenhague


Lise Rom Petersen nació en Holte, una pequeña localidad cerca de Copenhague, hace 21 años. Estudia Magisterio en una universidad pública de la capital danesa. Lleva dos años recibiendo el Apoyo Educacional, lo que le ha permitido salir de la casa de sus padres para vivir por su cuenta. Sin embargo, debido a los altos precios de alquiler en Copenhague, Lise se ve obligada a trabajar algunas horas en una cafetería. “No sé por qué en España el Estado no ayuda a los jóvenes a independizarse, ahora entiendo por qué viven con sus padres hasta los treinta y tantos”, comenta entre risas. Lise es uno de tantos jóvenes daneses que tienen la oportunidad de desarrollarse humana e intelectualmente con el apoyo de la financiación pública. El Estado, pese a no exigir una devolución del dinero invertido, suele verse recompensado años más tarde, cuando esos jóvenes convertidos ya en adultos contribuyentes, paguen con gratitud sus impuestos correspondientes.


Otra virtud de Dinamarca reside en su abierto sistema político. La pluralidad de opciones políticas es fácil de apreciar observando un debate electoral danés. A diferencia de España, donde las opciones se reducen a un cara a cara entre los dos partidos mayoritarios, en Dinamarca es común la participación de hasta ocho representantes políticos en los debates. El Parlamento (Folketing) se encuentra muy fraccionado, teniendo el partido más votado apenas un cuarto de los asientos. Tras la últimas elecciones parlamentarias, celebradas en septiembre de 2011, el Partido Socialdemócrata volvió al poder, pero tuvo que compartir el Gobierno con otras dos formaciones, cuyo apoyo indispensable necesitaba para alcanzar mayoría en la cámara. El reparto de las carteras ministeriales entre diferentes partidos es muy común en el país nórdico, dónde no se ha dado un Gobierno monocolor en los últimos cincuenta años. Y es que, si hay alguna palabra importante en la política danesa, esa es “consenso”. Existe la costumbre de tomar las decisiones con el apoyo de la mayoría de fuerzas, dando así estabilidad y continuidad a las medidas adoptadas. Anders Peter Hansen, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Copenhague, explicaba así la diferencia fundamental entre la política escandinava y la mediterránea: “en el sur de Europa se gobierna por mayoría, el Gobierno de turno legisla a su antojo sin buscar el consenso con el resto, lo que provoca que la siguiente Administración deshaga todo lo hecho nada más llegar al poder”.


Si existe algún gran consenso en la política danesa, ese es sobre el Estado del Bienestar. Ningún partido con aspiraciones de gobierno se atreve a poner en duda la existencia del mismo. Ni siquiera el bloque conservador que ha gobernado la última década ha recortado los servicios sociales. Sólo la Alianza Liberal, partido con escasa representación, alza la voz contra el amplio sector público. Ahora, con la vuelta de la socialdemocracia al poder, se espera que el Estado del Bienestar, en vez de menguar como ocurre en el resto del continente, sea reforzado. Pero, para Christian F. Rostbøll, también profesor de la Universidad de Copenhague, no está siendo así. “El nuevo Gobierno de centro-izquierda está decepcionando a aquellos que esperaban un giro económico a la izquierda”, afirma.



Helle Thorning-Schmidt, actual Primera Ministra, es la primera mujer que alcanza este cargo en Dinamarca


Uno de los elementos que definen la política de un país es su sistema electoral. El danés comparte algunas similitudes con el modelo español: es proporcional y utiliza la ley D’Hondt para repartir los escaños. No obstante, una gran diferencia entre ambos reside en las listas. Mientras que en España las listas son cerradas y bloqueadas, en Dinamarca son abiertas. Esto significa que, si los españoles sólo podemos optar por una lista de nombres previamente elaborada por los partidos -sin opción alguna a modificarla-, en Dinamarca los ciudadanos tienen la capacidad de elegir directamente al candidato que más confianza les inspire, más allá de los líderes más mediáticos y sus camarillas. Sin embargo, la principal diferencia entre los dos sistemas, y que hace al modelo danés mucho más representativo, es la diferente distribución de las circunscripciones. En Dinamarca, se utilizan dos niveles territoriales para distribuir los escaños. Por un lado, el país se divide en diez circunscripciones plurinominales a las que se reparten 135 asientos de los 179 que componen el Parlamento. Para compensar la desviación originada por circunscripciones con desigual peso demográfico, existe un segundo nivel territorial: tres provincias electorales entre las que se distribuyen otros 40 asientos. Finalmente, los cuatro escaños restantes están reservados a los dos territorios de ultramar: Groenlandia y las Islas Feroe. Este complejo procedimiento sitúa al danés como uno de los sistemas más proporcionales que existen. Por contra, España está a la cola en el índice de proporcionalidad de los sistemas formalmente proporcionales.


Aun así, no todo son buenas noticias en el tranquilo país escandinavo. La situación geopolítica de Dinamarca -único país escandinavo que comparte frontera terrestre con el resto de la Unión Europea-, unida a su seductor modelo socio-económico ha atraído a multitud de migrantes en las últimas décadas. Esto ha puesto en alerta a algunos sectores de la nación danesa, alarmados ante la posibilidad de desestabilización de su pequeña, homogénea y eficiente sociedad. Es por ello que el partido anti-inmigración danés se ha convertido en la tercera fuerza política del país, habiendo formado parte de los gobiernos conservadores de la última década. De todas formas, la formación ultranacionalista ha retrocedido en apoyos tras las últimas elecciones, lo que indica que la preocupación de los daneses por la inmigración se ha relajado. Además, como expresa Rostbøll, “la gran noticia sobre el cambio de Gobierno en Dinamarca es que ya no se harán más concesiones a la extrema derecha”.



F-16 Fighting Falcon de la Royal Danish Air Force en acción


De cara al exterior, el peso de Dinamarca se ha reforzado notablemente en los últimos tiempos. Desde el pasado 1 de enero ejerce la presidencia rotatoria de la Unión Europea, con el poder simbólico que ello conlleva. Helle Thorning-Schmidt, la nueva jefa del Ejecutivo danés, ha visto reforzado su protagonismo en Bruselas en estos primeros meses de mandato. Por otro lado, Anders Fogh Rasmussen, quien otrora ocupara el asiento de Thorning-Schmidt, desempeña el cargo de Secretario General de la OTAN. Este hecho es un claro gesto de los aliados occidentales al esfuerzo militar realizado por Dinamarca en las últimas décadas. La Dannebrog (bandera danesa) ha participado en todas las grandes contiendas militares llevadas a cabo por la Alianza desde los años 90. Bosnia, Kosovo, Afganistán, Irak y Libia no han sido ajenos a la fuerza bélica danesa. Quizás su gran implicación en la OTAN es la razón que lleva a Dinamarca a ser el único país de la Unión Europea que no participa en la Agencia de Defensa continental.


En definitiva, este minúsculo país de apenas cinco millones de habitantes representa una alternativa a la corriente ideológica mayoritaria que arrastra a Europa a la austeridad fiscal y adelgazamiento de los servicios públicos. Pese a tener sus defectos, Dinamarca es un ejemplo en cuanto a calidad democrática y protección de sus ciudadanos se refiere. Su sistema político plural permite que los ciudadanos puedan canalizar eficazmente sus demandas a través de las vías institucionales. Su amplísima cobertura estatal facilita que los daneses vivan sin una angustia económica continua. Todo ello, además de mejorar sus ratios de felicidad, permite a todos sus habitantes aspirar al ascenso social y a la consecución de sus expectativas vitales. Sin duda, la joya de la Corona danesa no reside en el palacio de la Reina, sino en los generosísimos servicios sociales provistos por el Estado.


Este reportaje fue publicado originalmente en La Cuestión, revista de información internacional.



domingo, 15 de abril de 2012

De Españistán a Simiocracia

Aleix Saló, joven viñetista catalán, ha sabido resumir la situación económica española en dos magníficos vídeos satíricos. Utilizando un humor mordaz, el dibujante explica la evolución de la crisis, sus causas y sus catastróficas consecuencias. Españistán y Simiocracia son los provocativos nombres de ambos cortos. El primero, estrenado hace casi un año, se centra más en los años previos a la explosión de la burbuja inmobiliaria y en las primeras medidas tomadas por el Gobierno para intentar paliar sus efectos. El segundo, que fue lanzado hace pocos días, desvela la incompetencia de las élites españolas a la hora de manejar la crisis y los turbios tejemanejes llevados a cabo entre administraciones, inmobiliarias y cajas de ahorros. Visonando ambos, pasaremos un rato divertido, a la par que aprenderemos mucho sobre la actualidad económica de España. Al menos siete millones de visitas en Youtube atestiguan el interés levantado por las ingeniosas viñetas de Saló. Si todavía no las has visto, aquí tienes una oportunidad:






viernes, 6 de abril de 2012

El fascismo y la portada de La Razón



La Legión, el cuerpo del ejército más ligado al franquismo. Todos los legionarios con el brazo derecho extendido, símbolo fascista, sosteniendo al Cristo crucificado, que en estos momentos puede simbolizar al Estado español: por un lado, por ser el país católico por excelencia (ya se sabe aquello de "Luz de Trento, martillo de herejes, espada de Roma"). Y, por otro lado, por estar España asfixiada en la actualidad por agentes externos como los mercados financieros o la Unión Europea (a Jesucristo también lo crucificaron extranjeros: los romanos).

Titular: "Recuperar el honor". La Razón se refiere aquí claramente al honor nacional, mancillado por el hostigamiento foráneo a la patria. Ello encaja a la perfección con la mitología fascista. Tanto Hitler como Mussolini alcazaron el poder utilizando el argumento de devolver el honor perdido a la nación. Alemania, humillada y mutilada por los vencedores de la Primera Guerra Mundial en el Tratado de Versalles, e Italia, descontenta por no haber recibido los territorios del Adriático Oriental como se le había prometido. Los dos líderes ultranacionalistas aprovecharon un caldo de cultivo social propicio para llegar al poder y devolver así el tan preciado honor nacional. A base de guerras, genocidios y millones de muertos, eso sí.

Existen, además, algunas similitudes más entre la situación que vive España actualmente y las de Italia y Alemania en el período de entreguerras. En primer lugar, una gran crisis económica. Hitler ascendió al poder en 1933, cuando la Gran Depresión, y en particular la hiperinflación, seguía deteriorando las condiciones de vida de los alemanes. En España el problema pasa por la desorbitada tasa de desempleo: el 23% de los ciudadanos que quieren trabajar no encuentran empleo. En segundo lugar, el creciente descontento social, materializado en huelgas y algaradas.
El fascismo se vio beneficiado por el fracaso de la izquierda. Entre 1918 y 1920 se produjo en Alemania e Italia una gran oleada revolucionaria que sacudió los cimientos de la sociedad. El intento de cambio social fracasó en ambos países, provocando que muchos desencantados de la izquierda engrosaran las filas fascistas. Por último, tanto Alemania como Italia eran países con escasa tradición democrática. Habían tenido regímenes autoritarios hasta poco antes de la llegada del fascismo. España encaja en este perfil, dado que apenas cuenta con tres décadas consecutivas de democracia y el sistema no está todavía completamente consolidado. A todo ello hay que añadir la creciente deslegitimación de la clase política, percibida como parasitaria por gran parte de la población, y el miedo de las élites a perder su posición privilegiada por un estallido social. El 15-M ya puso de manifiesto la desafección de la ciudadanía, y en particular de los jóvenes, tanto hacia el sistema económico injusto, como hacia el sistema político oligárquico.

En definitiva, pese a que la vuelta del fascismo parecía algo imposible hace sólo algunos años, las circunstancias históricas ponen de manifiesto que es una posibilidad real. Quizá veamos un nuevo fascismo que mute en sus formas pero que mantenga sus características básicas. Además, periódicos como La Razón parecen estar ansiosos por que las tropas vuelvan a tomar las calles. Observando su portada de hoy, no es difícil deducir el mensaje del periódico: el Ejército, y en particular la Legión, debe volver al poder para sosterner y levantar al país, recuperando así el honor nacional, lesionado por culpa de los agentes externos y los gobiernos socialistas, probablemente aliados en su misión de destruir la patria. ¿Les suena?


martes, 27 de marzo de 2012

Ir o no ir a la huelga general

Últimamente, se ha puesto de moda descalificar a los sindicatos y a sus tradicionales instrumentos de lucha. La celebración de la huelga general, convocada en España para el 29 de marzo de 2012, ha desatado furibundas críticas contra estos agentes sociales, supuestamente encargados de defender a los trabajadores. Percibidos como inútiles y costosos, los sindicatos han hecho olvidar a la ciudadanía que fueron pieza clave en la construcción de la democracia en Europa, y que aún hoy siguen siendo indispensables para la consolidación de una sociedad justa y equilibrada.
En España, los sindicatos mayoritarios, CC OO y UGT, son percibidos por la mayoría de los ciudadanos como parásitos del sistema que drenan recursos públicos sin aportar nada a cambio. Debido sobre todo a su posición acomodaticia y a su modelo de financiación, las centrales han perdido gran parte de su crédito. Desde la firma de los Pactos de la Moncloa en 1977, tanto CC OO como UGT abandonaron toda aspiración de transformación social. Su acuerdo con la patronal y los partidos políticos introdujo de lleno a los sindicatos dentro del entramado sistémico. Se hicieron conservadores, guardianes de un orden que les beneficiaba. Si bien su objetivo seguía siendo la mejora gradual de las condiciones laborales de los asalariados, su mentalidad se acomodó a las condiciones favorables que el nuevo sistema ofrecía a sus organizaciones, especialmente a sus cúpulas directivas. La Constitución del 78 consagró el papel de los sindicatos y las posteriores leyes desarrollaron su modelo de financiación. El Estado subvenciona con millones de euros públicos a los sindicatos en función de la representación obtenida en las elecciones sindicales. Es un sistema similar al de los partidos políticos. Los fondos públicos suponen una ayuda vital para los sindicatos, que no podrían autofinanciarse debido a la baja afiliación de los trabajadores.

Sin embargo, los errores cometidos por CC OO y UGT a lo largo de las últimas tres décadas, no son razón suficiente para poner en tela de juicio la existencia misma de los sindicatos. Hoy en día algunos se atreven a reclamar la desaparición de las centrales obreras. Sean mal informados o malintencionados, deben saber que los sindicatos jugaron un papel central en la conquista de una sociedad avanzada como la que Europa ha tenido hasta hace poco. Fueron las luchas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX las principales responsables de medidas que definen en la actualidad al Viejo Continente, y que lo diferencian del resto del mundo. La humanización de las condiciones laborales, la asunción por parte del Estado de la protección social, tanto generalizada (sistemas públicos de salud y educación), como específica para los más vulnerables (parados, ancianos, enfermos, etc.) o el sufragio universal, son los logros más importantes de los hoy denostados sindicatos. La táctica más utilizada fue la huelga. La paralización de la producción suponía pérdidas importantes para el empresario. Si la huelga era sostenida en el tiempo, para lo cual los sindicatos necesitaban una red de apoyos que mantuviera a los obreros y a sus familias durante el conflicto, el empresario solía dar su brazo a torcer y aceptaba las condiciones exigidas por los huelguistas, o, en su defecto, la negociación. La huelga general, por su parte, era un instrumento eficaz para presionar al gobierno. Dado que es éste y no los empresarios, al menos formalmente, el que atesora el poder político, una huelga en una sola empresa o sector no era suficiente para que un nuevo derecho fuera reconocido. Las oleadas de huelgas que aquejaron Europa en la confluencia de los siglos XIX y XX, junto con el ascenso de los partidos socialdemócratas, obligaron a las clases dirigentes a implementar leyes más justas, con el fin de acallar los cada vez más generalizados anhelos de revolución social entre los obreros. Así, si bien fue el conservador Otto von Bismarck el responsable directo del primer sistema de seguridad social, la razón que le llevo a aplicar tal medida fue el miedo a las cada vez más frecuentes explosiones sociales en la Europa industrializada.

No obstante, la importancia de los sindicatos no se ha agotado. Fueron clave en la conquista de una sociedad mejor en el pasado, y lo siguen siendo en la actualidad. Si queremos avanzar hacia un modelo más justo e igualitario y, por tanto, hacia una sociedad más estable, el asociacionismo obrero debe seguir gozando de una posición central. Y es que la negociación entre empresario y trabajador no puede ser individualizada, tal y como preconiza la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Rajoy. Ello se debe a que empresario y trabajador no se encuentran en una posición de igualdad a la hora de negociar las condiciones laborales. El empresario sale al mercado laboral en busca de mano de obra barata, de tal modo que el coste de producción en su empresa sea lo más bajo posible. Para ello, puede elegir entre todos los trabajadores que estén dispuestos a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Si los trabajadores van cada uno por su cuenta, se originará una competición entre todos ellos por ofrecer las mejores condiciones al empresario, es decir, competirán por salarios a la baja. El candidato que esté dispuesto a ofrecer más trabajo a cambio de menos remuneración, será el ideal para el empresario. Por el contrario, si los trabajadores se unen y acuerdan unas condiciones mínimas, el empresario tendrá que conformarse con la contratación de asalariados por esos mínimos establecidos. Por tanto, la eliminación de los sindicatos y su función principal, la negociación colectiva, no lleva sino a la institucionalización de la guerra de todos contra todos. La lógica del capital aplasta así todas las conquistas laborales de los últimos siglos, obligando a aquellos que tienen que vivir de su trabajo a luchar entre ellos para venderse por el menor precio posible. En definitiva, como dijo Íñigo Errejón hace unas semanas en La Tuerka, la equiparación de dos figuras –empresario y trabajador- que son esencialmente desiguales, tiene como consecuencia la perpetuación de la desigualdad.

Por todo ello, participar en la huelga general del día 29 se torna en una cuestión de dignidad. Acudir a trabajar esa fecha como si de cualquier otra jornada se tratara supone el acatamiento de una reforma que acaba con la posibilidad de mejora laboral de los asalariados. Supone, también, cerrar los ojos ante siglos de luchas sindicales que han contribuido a la construcción de una sociedad relativamente mejor como en la que hasta ahora vivíamos. De igual modo, ignorar la convocatoria de huelga da a entender al Gobierno español, al Gobierno alemán, a la patronal y al poder financiero que la sociedad española se ha rendido, que el 15-M fue una ilusión, y que los españoles estamos dispuestos a pagar con nuestro sacrificio una crisis creada por la especulación y la avaricia de unos pocos. En definitiva, secundar la huelga general supone mostrar a los que detentan el poder que no somos simples marionetas en su macabro juego y que estamos dispuestos a luchar para dar la vuelta a la tortilla.



domingo, 25 de marzo de 2012

Siete empresas controlan el 70% de los medios de comunicación mundiales

Fox News, Time Warner, Disney, Sony, Bertelsmann, Viacom y General Electric. Estos siete oligopolios mediáticos tienen el poder de modelar la realidad, la capacidad de influir en nuestras opiniones, nuestros gustos y nuestras emociones. Junto a las cuatro grandes agencias de información, estas empresas deciden lo que es noticia y lo que no, lo que los ciudadanos deben saber y lo que es preferible ocultarnos. Su principal motor es el beneficio económico, por lo que aquella información no rentable no será transmitida. De igual modo, aquellas noticias que puedan poner en peligro el statu quo imperante también serán escondidas o tergiversadas, con el fin de que la posición de los privilegiados no se tambalee. Así de negro es el panorama de la comunicación mundial. Una cadena vertical, un embudo cuyo cuello está controlado por unas pocas manos, todas con un interés concreto: la perpetuación de un sistema del que se benefician. Jerry Mander, Presidente del Foro Internacional de Globalización, y el Subcomandante Marcos, líder del movimiento zapatista, lo describen a la perfección en los siguientes vídeos:





@jaimegsb

sábado, 24 de marzo de 2012

Causes of the Occupy Wall Street movement

Social movements have dramatically increased during last year. In light of the Arab Spring, people all over the world have come out on to the streets in protest against several issues. The Occupy movement, born in front of Wall Street and expanded across all the continents, is the best known example of this wave of social protests. The main causes which explain this phenomenon are increasing inequality, the financial crisis, political delegitimization and the Arab Spring.

First of all, growing inequality between social classes is the structural cause of Occupy and other movements of the same sort. According to the OECD, inequality in the developed world has increased around 10% in the last three decades (OECD 2011). This means that the difference in income between the 10% richest and the 10% poorest has multiplied in the OECD countries. For this reason, the slogan used by Occupy movement is “We are the 99%”. Protesters try to show the paradox of the modern economy: although GDP has spectacularly grown since the 1980s (World Bank 2012), wealth has not been fairly distributed.

Furthermore, the financial crisis and the consequent economic depression have contributed to exacerbating social tensions. It is no coincidence that the first occupiers began their protests in front of the world financial center. The banking system is perceived as evil by the activists due in part to convincing films like Inside Job – the Oscar winner –, which state that Wall Street brokers and financial entities are the main culprits of the current economic situation. Moreover, while the state injects money into the financial sector in order to rescue it, ordinary citizens suffer the rise of unemployment and the erosion of purchasing power. The sum of these factors has caused outrage among some people and resulted in Occupy and other movements of protest, whose aims are supported by a significant part of the population (CBS News 2011).

In addition, controversial management of the economic crisis, together with corruption scandals involving public officials have led to general disaffection with politics and political delegitimization. Especially in Southern Europe, big corruption schemes have come to light in recent years. The Spanish Indignados movement, the predecessor of Occupy, has as one of its main goals denouncing illicit monetary profiting of politicians. Similarly, massive demonstrations have taken place in Russia, where people protested against electoral fraud. In any case, where political delegitimization is bigger, protest movements are stronger.

Finally, the example given by successful uprisings in countries like Egypt or Tunisia paved the way towards the emergence of social movements all over the world. Arab Spring was the match that ignited the underlying conflicts above mentioned. Protesters in the developed world camped on the streets of their cities, just like Egyptians had done before in Tahrir Square.

In conclusion, movements like Occupy Wall Street were caused by both economic and political reasons. Increasing inequality along with the financial crisis and political delegitimization provoked discontent among the population. In addition, Arab Spring gave an example of way of protesting to activists of rich countries. The combination of all these factors led to arising of this new sort of social movements in the developed world.




@jaimegsb

miércoles, 7 de marzo de 2012

Libertad de manipulación


En España parece que a todo cambio de Gobierno le debe seguir un cambio en las cúpulas de los medios de comunicación públicos. Una de las reivindicaciones más repetidas por los adeptos al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy no es otra que el nombramiento de un nuevo presidente, ideológicamente afín, de la Corporación RTVE. Pese a no haber dado todavía este paso, debido a la compleja legislación aprobada en 2006 precisamente para evitar el maniqueísmo del ente público, el PP se ha apresurado a hacer ciertos cambios. Ayer conocíamos la designación de José Antonio Vera como nuevo presidente de la Agencia EFE. Hasta este momento, Vera ocupaba un alto cargo en el diario La Razón, de marcada tendencia (ultra)derechista, habiendo demostrado con creces su fidelidad al nuevo Presidente del Gobierno. También es conocido el sesgo de cadenas autonómicas como Telemadrid, Canal 9 o Televisión de Castilla-La Mancha. A los pocos días de su nombramiento, María Dolores de Cospedal puso al frente de esta última a Ignacio Villa, famoso polemista de la derecha mediática española.

Esta tendencia a amordazar los medios de comunicación en favor de una causa política no puede sino calificarse como antidemocrática. La pluralidad informativa es requisito indispensable para hacer efectiva la libertad de información, derecho fundamental recogido en la Constitución vigente. El Gobierno de turno debería permanecer al margen del trabajo periodístico desarrollado por los profesionales de los medios públicos. La participación del Estado en la financiación de RTVE o EFE no conlleva el derecho a la manipulación de los contenidos por parte de los efímeros gestores elegidos por el pueblo. La labor de los periodistas debe permanecer independiente a las presiones del poder. Sólo así los ciudadanos pueden estar seguros de que la información que reciben no peca de tergiversación partidista. La solución no pasa, sin embargo, por la privatización. De sobra es conocida la tendencia de los medios de comunicación privados al amarillismo. Cuando prima la obtención de beneficio económico, la calidad de la información es descuidad en pos de engordar las cifras de audiencia. Se llenan así los informativos de noticias banales, convirtiendo las noticias en una mezcla de vídeos de Youtube y prensa del corazón. Es por ello que los medios públicos son necesarios -por permanecer al margen del mero criterio economicista-.

Tristemente, en España no parecer caber término medio. Titularidad pública parece sinónimo de derecho a la manipulación. Bien lo han demostrado los Gobiernos que hasta ahora hemos sufrido. Tanto Felipe Gonzáles como Aznar hicieron de la televisión pública un altavoz de sus intereses. Especialmente flagrante fue el paso de Alfredo Urdaci por TVE. No obstante, la ley 17/2006 reformó la estructura de RTVE convirtiendo al ente público en una corporación. Con el fin de acabar con el maniqueísmo, la ley establece el control parlamentario de los informativos y la elección por mayoría cualificada de sus directivos. Y parece que funciona: en 2009 los informativos de TVE fueron nombrados los mejores del mundo, por delante de prestigiosas cadenas como la BBC o la CNN. Sin embargo, estos hechos no parecen persuadir al nuevo Gobierno. Constantes han sido los rumores sobre los nuevos mandatarios de la cadena pública. Nombres como Eduardo Zaplana –ex Ministro de Aznar- o Paco Marhuenda –actual director de La Razón- han salido a la palestra como posibles presidente y director de informativos, respectivamente.

Lo cierto es que los Gobiernos de turno en España deberían dejar de concebir los medios de comunicación públicos como máquinas al servicio de su propaganda ideológica. Garantizar la independencia de los periodistas es cuestión principal en una democracia real. Muy acostumbrados estamos a escuchar quejas sobre las “repúblicas bananeras” de Latinoamérica. A nuestros políticos se les llena la boca menospreciando la calidad democrática de países como Venezuela, Ecuador o Argentina. No parecen, sin embargo, fijarse en la biga que inunda el ojo propio. ¿Será que para el resto del mundo España es un “reino bananero”?


@jaimegsb

viernes, 2 de marzo de 2012

La reforma laboral y la Edad Media

Aquí una interesante reflexión sobre la reforma laboral de Iñigo Errejón en La Tuerka, el debate de Tele K. A propósito de la campaña de desprestigio hacia los sindicatos, Errejón pone de manifiesto la importancia de la negociación colectiva en las relaciones laborales y los derechos de los trabajadores. "Si eso se elimina no vamos hacia una cosa muy moderna, vamos hacia una cosa de un tiempo atrás, que se llama la Edad Media".



@jaimegsb

jueves, 1 de marzo de 2012

Día de estreno

Hoy en Crítica Krónica estamos de enhorabuena. Estrenamos un nuevo diseño ideado por Robin Drelangue (@tartine_culture). Hemos cambiado la cabecera, la imagen de fondo, la gama de colores y hasta nuestro lema. Lo que no cambian son las ganas de seguir creando contenidos interesantes para vosotros, los lectores. Esperamos que os guste la nueva Crítica Krónica.

¡Merci Robin!

Os dejamos con la cita que inspira el nuevo lema del blog:

“Cuando creíamos tener todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”, Mario Benedetti.



@jaimegsb

martes, 28 de febrero de 2012

Chalecos para encorsetar la realidad

La semana pasada se hacía oficial la noticia: los periodistas que acudan a cubrir manifestaciones deberán llevar un chaleco identificativo. Esta decisión, acordada entre la Delegación del Gobierno en Madrid y distintas asociaciones de periodistas, ha levantado cierta polémica. Por un lado, los profesionales de la información podrán desarrollar su labor sin temor a las porras de la policía. Por otro, se discrimina a todas aquellas personas que, sin trabajar para un medio de comunicación convencional, se dedican a informar de lo que ocurre en las protestas a través de redes sociales y blogs.

El periodismo ha cambiado mucho en las últimas décadas. El desarrollo de las nuevas tecnologías ha facilitado una revolución de la comunicación. La aparición de Internet permite a cualquier usuario convertirse en fuente de información con acceso global. De ahí que haya nacido eso que llamamos “periodismo ciudadano”. Un ciudadano anónimo que utiliza su teléfono móvil para informar en tiempo real de un suceso que cree merece ser contado. Así, acontecimientos que no entran en la agenda de los medios, pueden tener eco en las redes. Obviamente, el anónimo no cuenta con los canales de distribución de las grandes empresas de comunicación. Sin embargo, accediendo a su pequeño blog o a su cuenta de Twitter, el resto de internautas interesados pueden conocer esa información. Sin duda, esto supone un gran avance en la libertad de expresión y en el derecho de la ciudadanía a ser informada. Eso sí, siempre teniendo en cuenta la posible manipulación de los hechos. Situación, sin embargo, que se da también en los medios tradicionales.

En los movimientos sociales del siglo XXI, el periodismo ciudadano ha adquirido importancia crucial. Día tras día vemos en los informativos imágenes de disturbios tomadas con teléfonos móviles. En lugares como Siria o Yemen, debido a la rigidez de sus regímenes para con la prensa internacional, los vídeos de los ciudadanos pueden llegar a ser la única fuente de información en tiempos de conflicto. Tampoco escapa este hecho a Europa. En España, sin ir más lejos, el movimiento 15-M ha encontrado en Internet un aliado indispensable. Los llamamientos a través de Twitter y los vídeos subidos a Youtube han sido clave para tornar las movilizaciones en acciones masivas. De hecho, son muchos los “twitteros” que marchan a las manifestaciones armados con sus teléfonos móviles de última generación para informar instantáneamente de lo que ocurre. Stéphane M. Grueso, @fanetin, es el mejor ejemplo de ello. Sus textos de 140 caracteres, acompañados de documentación gráfica, son seguidos en directo por miles de personas interesadas en saber lo que los medios tradicionales callan.

Sin duda, la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, no es ajena a este panorama. Internet -y su comunicación horizontal y alternativa- supone una ruptura con el tradicional control de la comunicación de masas ejercido por el poder. Ante este reto, ¿qué mejor que identificar a los informadores del sistema? O, lo que es lo mismo, ¿qué mejor que identificar a aquellos informadores que no están atados a una línea editorial concreta y a unos intereses empresariales que amordazan cualquier información perjudicial para el sistema?

En definitiva, el Gobierno busca soluciones del siglo XX para problemas del siglo XXI. Aparte de retrógrada, la introducción de los chalecos será ineficaz. ¿O acaso creen que aquellos que saben manejar un dispositivo de última generación no sabrán fabricar un chaleco a imitación de los corsés de la oficialidad?

@jaimegsb

Viñeta: El Roto.