Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de junio de 2012

Elecciones en Grecia: la visión de un joven griego

Andonis, interpelando a la Primera Ministra de Dinamarca
Antonios Alexandridis, Andonis para los amigos, es un griego atípico. Luce melena rubia y habla un inglés impecable. Ha vivido los últimos años lejos de su casa familiar de la isla de Creta. Siguiendo las raíces de parte de su familia, Andonis cambió la calidez del Mediterráneo oriental por los hirvientes geiseres islandeses. Tras unos años en la isla atlántica decidió continuar sus estudios en el Báltico: Copenhague fue su nuevo destino, donde por ahora permanece, a la espera de finalizar su formación en Antropología. Pese a haber recorrido Europa saltando de isla en isla y de mar en mar, Andonis nunca ha perdido de vista lo que sucedía en su tierra natal. Y menos ahora, con la crítica situación que experimenta la antigua Hélade. Andonis ya fue protagonista en este blog cuando realizó una pregunta comprometida a la actual Primera Ministra danesa, en presencia de José Manuel Durão Barroso. Ahora, Andonis vuelve para contarnos cómo percibe la evolución de los hechos en Grecia y, en especial, para comentar las importantísimas elecciones que allí tendrán lugar este mismo domingo.


PREGUNTA: El próximo domingo 17 de junio se celebran de nuevo elecciones en Grecia. Según las encuestas, Syriza se postula como ganador. ¿Crees que una victoria de Alexis Tsipras daría un giro radical a la política griega? ¿Confías en su promesa de no aceptar las condiciones del rescate impuestas por la troika y negarse a pagar la deuda en caso de no alcanzar un nuevo acuerdo con la Unión Europea y el FMI?

RESPUESTA: Sí, por supuesto que existe la posibilidad de que Syriza sea el partido más votado el domingo. No obstante, es poco probable que alcance el límite necesario del 36% para conseguir mayoría. Esto significa que Syriza necesitará hacer una coalición para gobernar, probablemente con DIMAR (Izquierda Democrática), dado que el KKE (Partido Comunista) se niega a aliarse con el resto de la izquierda. La coalición con DIMAR daría como resultado un giro a la derecha en las políticas de Syriza. Esto disminuiría la tensión entre el hipotético Gobierno de izquierdas griego y las instituciones europeas y, como resultado, probablemente facilitaría un mejor entendimiento con la troika.

P: El sistema de partidos griego parece haber colapsado tras las elecciones de mayo. Los dos partidos mayoritarios, especialmente el PASOK (Partido Socialista), han sufrido una espectacular pérdida de votos. ¿Crees que Nueva Democracia y PASOK volverán al Gobierno tras la crisis, o su futuro en la política griega está acabado?

R: No soy un profeta, pero imagino dos escenarios posibles tras las elecciones del 17 de junio. El primero supondría la formación de un Gobierno PASOK-ND-DIMAR. Esto provocaría más cólera en los griegos debido a la más que posible decepción, especialmente en los votantes de DIMAR, que son antiguos simpatizantes del PASOK, y que confiaban en un nuevo “partido europeísta de izquierda real”. En mi opinión, un Gobierno como ese no duraría mucho debido a las contradicciones internas (entre los partidos y dentro de ellos) y porque tendría que tomar nuevas medidas rápidamente a la vista del fracaso de las recetas de la troika. La desintegración de este posible Gobierno, podría conllevar la desaparición de partidos como PASOK o DIMAR, pero no así la de Nueva Democracia. ND es un reducto fuerte de la derecha griega que reúne a conservadores, neoliberales e, incluso, elementos neofascistas. Ya sea bajo el liderazgo de Samaras o de Mpakogianni, ND continuará siendo el punto de encuentro para la derecha griega. El segundo escenario posible se produciría con la victoria de Syriza. Si Tsipras consigue formar Gobierno, me temo que será acusado por todo lo malo que ocurra en el país, sea a o no sea Syriza el responsable. Si Syriza no maneja bien la situación, podría hundirse. Dejaría espacio, así, para que las fuerzas políticas que llevaron a Grecia a la situación actual se reorganizaran y contratacaran, con la ayuda, por supuesto, de los medios de comunicación.

P: La percepción desde fuera es que las cosas están empeorando cada vez más en Grecia. Los medios de comunicación extranjeros presentan un país sumido en el caos. ¿Es la situación tan catastrófica como nos cuentan?

R: La situación en Grecia es muy complicada. Mientras la gente pierde su trabajo o ve sus salarios y pensiones reducidas, los precios en los supermercados siguen igual. La gasolina sube cada vez más. Existe un enfado general. Depresiones y suicidios se multiplican por doquier. Si algo no cambia, me temo que la depresión se transformará en sumisión. El pueblo griego ha estado luchando durante años sin resultados contra esta situación que nos acerca cada vez más a un callejón sin salida. Por ello, necesitamos la solidaridad de los movimientos de izquierda europeos. No podemos cambiar Europa solos. Tampoco podemos cambiar radicalmente nuestro país sin el apoyo de los movimientos sociales y sindicales de otros países de la UE. España también debe resistir a la ola neoliberal que está empobreciendo nuestras sociedades, socavando la calidad democrática y precarizando las condiciones laborales.

P: Una encuesta reciente mostró que el 49% de los alemanes quiere que Grecia abandone la Eurozona. ¿Crees que la UE es todavía viable, teniendo en cuenta la gran grieta existente entre el Norte y el Sur, tanto en términos económicos como políticos, sociales y culturales?

R: Claro, los alemanes quieren expulsarnos del Euro. Pero si creen que manteniéndonos dentro nos están haciendo un favor es que se están engañando a sí mismos. El dinero que están poniendo para “salvarnos” se transfiere directamente a los bancos  para pagar la deuda (una deuda que no hemos creado nosotros, la gente corriente), y para beneficiar a las empresas alemanas (véase el gasto militar, el escándalo Siemens, la construcción de autopistas). La mitología creada por los medios de comunicación para legitimar la privatización del Estado griego (los trabajadores griegos son vagos, evasores de impuestos, etc.) está siendo desmentida por los indicadores que muestran que Grecia está entre los países con más horas de trabajo a la semana (por ejemplo, en Dinamarca se trabajaba 7 horas al día hasta hace dos años) y que, aunque el fraude fiscal sea alto en Grecia, no es suficiente para explicar la desorbitada deuda.  Ese 49% de alemanes que quiere a Grecia fuera de la Eurozona debería convencer a su Gobierno para que deje de dar dinero a Grecia para salvar a los bancos y presionar para que se investiguen las verdaderas causas de la deuda griega. Además, deberían exigir que se condone la parte de la deuda que no fuera utilizada para el beneficio del pueblo griego. Esto es lo que yo llamo solidaridad. ¡Pagar a los bancos en nuestro nombre mientras se presiona para que caigamos, no lo es!

P: Si finalmente Grecia abandona la Unión Europea, ¿qué podría ocurrir? ¿Crees posible un golpe de Estado militar para restaurar el orden y neutralizar a la izquierda radical?

R: Grecia no abandonará la Unión Europea ni será expulsada de ella. Esta posibilidad no está prevista en los estatutos de la Unión. Si la situación se va de las manos, siempre existe la posibilidad para los actores dominantes de crear caos y “violencia incontrolable” para propiciar la intervención exterior en beneficio del “pueblo”. Hemos visto esto muchas veces a lo largo de la historia. Y, dado que Grecia está ahora oficialmente en la periferia de la UE, podría convertirse en el campo de batalla para solucionar los problemas económicos y políticos y también para dar ejemplo al resto de Estados en problemas.

P: Tras los disturbios de 2008 en Grecia, quedó clara la fortaleza del movimiento anarquista griego en ciudades como Atenas o Tesalónica. ¿Qué papel pueden jugar los anarquistas en esta situación de crisis? ¿Votarán a Syriza para expulsar a los partidos pro-austeridad del Gobierno?

R: Los anarquistas griegos están divididos. Por un lado, están los más ortodoxos, que se niegan a votar en las elecciones. Por otro lado, hay un sector que, pese a rechazar el sistema parlamentario representativo, entiende la gravedad de la situación. Muchos de ellos, aun sin ser excesivamente optimistas sobre lo que Tsipras pueda hacer en el Gobierno, votarán por Syriza. Después de todo, es Syriza quien provee a los anarquistas de apoyo legal en las calles.

P: ¿Qué opinión te merece la irrupción de Amanecer Dorado tras las últimas elecciones? ¿Por qué este partido neonazi ha obtenido estos grandes resultados? ¿Crees que pueden seguir aumentando sus votos y convertirse en un partido mayoritario en los próximos años?

R: Desafortunadamente, la izquierda griega parece estar más centrada en el aumento de Amanecer Dorado que en el ascenso de la izquierda en las últimas elecciones. Como comenté antes, ND es un paraguas para los neofascistas griegos. El voto de Amanecer Dorado se compone básicamente de antiguos votantes de LAOS y de decepcionados con ND. Visto el ascenso de Syriza, muchos votantes de Amanecer Dorado volverán a ND para evitar la toma del poder por parte de los comunistas. Por ello, espero que sus números caigan. Para evitarlo, ellos tratan de estar continuamente en el centro del ojo mediático, sobre todo por medio de acciones violentas, desde ataques a inmigrantes hasta peleas en platós de televisión. Creo que existe un elemento de extrema derecha en la sociedad griega, y éste se expresa a través de Amanecer Dorado. Sin embargo, no tiene suficiente fuerza como para convertirse en actor principal de la política griega. Cuando ND vuelva a necesitar sus votos, Amanecer Dorado perderá su fuerza.

P: Hace unos años viviste en Islandia. Allí se produjo una “revolución”. Los islandeses salieron a la calle a protestar y consiguieron expulsar al Presidente, sentarlo en el banquillo de acusados junto a los banqueros, renunciaron a pagar la deuda, y están rescribiendo la Constitución. ¿Podrías explicarnos cómo viste estos acontecimientos? ¿Ves posible algo similar en países como Grecia o España?

R: Aquello no fue realmente una revolución, pero sí fue un gran paso para los islandeses. Se manifestaron cada sábado durante todo un invierno y fueron capaces de juzgar al ex Primer Ministro, aunque más tarde fuera hallado no culpable. La nota característica de Islandia es que es un país tan pequeño que los ministros del Gobierno viven a pocas calles de tu casa. En este sentido, me parece que los islandeses tiene un control más directo sobre sus políticos, y éstos son conscientes de que se enfrentarán cara a cara con las consecuencias de sus decisiones. Esto no es posible en Grecia o España, dónde los que toman las decisiones viven mental y espacialmente separados, en un mundo social diferente, aislados de la gran mayoría de los ciudadanos. Esta es la razón por la que las continuas manifestaciones y revueltas en Grecia y en España no son consideradas como “revoluciones”. Lo que es pequeño para nosotros, es grande para los islandeses.

P: Por último, hablemos de España. ¿Qué te parece el movimiento de los Indignados? ¿Piensas que sus tácticas (asamblearismo, acción directa no violenta, etc.) son útiles para conseguir resultados palpables? ¿Es España la próxima Grecia?

R: ¡Eso espero! Me encantaría ver a los españoles resistiendo contra la austeridad y trabajando con los griegos para crear la “Unión Europea de los pueblos”. Pero esto no ocurrirá con movimientos como el de los Indignados. Sí, los Indignados dieron un gran paso sacando a la gente corriente a las calles, participando en procesos de decisión con mecanismos de democracia directa y creando un espíritu colectivo. Además, facilitaron que la gente abriera los ojos frente a la brutalidad policial y al comportamiento del sistema cuando éste se ve amenazado. Pero los Indignados no tienen una agenda política. No saben cómo van a tomar el poder ni lo que harían con la economía. Es como si les diera miedo contestar a esas preguntas. Esta es la razón por la que ya han desaparecido en Grecia, ahora que la discusión se centra sólo en política. De todas formas, me complace la aparición de este movimiento. El incremento de votantes anti-austeridad se debe en parte a ellos. No obstante, poco más de un año después de su aparición siento que ya estamos hablando de historia.


Antonios Alexandridis es estudiante de Doctorado de Antropología en la Universidad de Copenhague.



martes, 29 de noviembre de 2011

La oportunidad de Rajoy

Ya es oficial. Tendremos cambio de Gobierno en España. El pasado 20 de noviembre las urnas otorgaron una rotunda victoria al Partido Popular, que gozará de una holgada mayoría absoluta en el Congreso durante los próximos cuatro años. Mariano Rajoy se convertirá así en el sexto Presidente del Gobierno desde la Transición.

El aplastante triunfo del PP en las elecciones generales contrasta con la histórica debacle de su principal contendiente político. El PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, sufrió la peor derrota de su historia reciente, al obtener sólo el 28% de los votos. La última legislatura de Zapatero ha resultado desastrosa en términos electorales, al haber propiciado la fuga de casi cuatro millones y medio de votos lejos de las arcas socialistas. Paradójicamente, el PP, indiscutible ganador, apenas ha recogido medio millón de sufragios más respecto a 2008. No obstante, pese a que sus apoyos en las urnas no han aumentado apenas, la espectacular descomposición de su oponente le ha permitido pasar de 154 a 186 asientos en el Parlamento.

De esta manera, el PP afronta una legislatura con un inmenso poder institucional. A la mayoría absoluta obtenida el 20-N se suman los grandes resultados que los conservadores cosecharon en los comicios autonómicos y municipales de mayo. El futuro político del país se decidirá, ahora más que nunca, tras las puertas de Génova.

Sin embargo, el regalo electoral caído en las manos del PP puede convertirse en una manzana envenenada. El actual contexto no ayuda ni mucho menos al optimismo. España se encuentra sumida en una grave crisis económica y financiera de la que será muy difícil salir. Si Rajoy no es capaz de manejar adecuadamente la crisis es muy probable que su partido se vea penalizado en el futuro. El PP, por tanto, tendrá que ser muy cuidadoso a la hora de aprobar sus medidas.

La amplia legitimidad otorgada por las urnas podría jugar a favor del nuevo Gobierno a la hora de ganar credibilidad respecto al exterior. Los mercados pueden ver en los resultados electorales un empujón hacia la estabilidad política de nuestro país, ya que un único partido podrá aprobar prácticamente todas las medidas que crea oportunas sin depender de negociaciones con terceros. Ello podría crear confianza en los mercados, paliando así los continuos ataques especulativos que sufre nuestra economía.

En cualquier caso, Mariano Rajoy dependerá muy mucho de las decisiones tomadas en Bruselas. El que ya se conoce como Grupo de Frankfurt –formado por Lagarde, presidenta del FMI, Merkel, Sarkozy, Dragui, presidente del BCE, Barroso, presidente de la Comisión Europea, Juncker, jefe del Eurogrupo, Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios- tendrá mucho que decir en el futuro político y económico español. El nuevo Ejecutivo tendrá que adaptarse al estrecho margen de actuación que las imposiciones externas le permitan.

Por si fuera poco, Rajoy también deberá lidiar con el creciente descontento de una importante franja de la sociedad española. Y es que a la crisis económica ha de sumársele una crisis social generada por la progresiva precarización de las condiciones de vida de la ciudadanía. A estas alturas ya no se le escapa a nadie el deterioro en el bienestar que están sufriendo las clases medias en nuestro país. Con un 20 por ciento de la población desempleada –cifra que aumenta hasta el 48 por ciento en el caso de los jóvenes-, el Gobierno tendrá que ser capaz de cumplir sus promesas a la hora de crear empleo. De lo contrario las calles españolas se convertirán en un hervidero de protestas y la gobernabilidad del país se tornará mucho más complicada.

Tampoco podemos olvidar la crisis política que asola a las democracias occidentales. En todos los rincones del globo han surgido movimientos ciudadanos que levantan la voz contra la actual situación. Los representantes políticos sufren el descrédito propiciado por su aparente debilidad frente a otros actores como los mercados. Si esta inferioridad de la política respecto a las finanzas se mantiene, el 15-M tendrá mucho que decir durante los próximos años.

Complicado panorama, no cabe duda, el que tiene por delante el Partido Popular. Los ciudadanos españoles eligieron el pasado 20-N ceder la Presidencia del Gobierno a Mariano Rajoy, y éste tendrá que responder a las promesas de mejora económica realizadas. No será fácil debido al turbulento contexto en que se encuentra nuestro país. Sólo el tiempo dirá si las urnas tomaron la decisión correcta. Y si Rajoy aprovecha su oportunidad.

Fuentes del texto:

http://elecciones.mir.es/resultadosgenerales2011/99CG/DCG99999TO_L1.htm

http://www.guardian.co.uk/business/economics-blog/2011/nov/08/euro-papandreou-berlusconi-bailout-debt

Fuente de la imagen:


@jaimegsb